Espero que esta información ayude a responder algunas de las preguntas más frecuentes sobre la Adopción Internacional en Vietnam. Al ser mucha la documentación recabada y de muy diversas fuentes (Embajada de Vietnam en España, Junta de Andalucía, grupo Msn Adopvietnam y revista nº30 Niños de Hoy) he preferido ir sistematizándola y agruparla en tres apartados (Post) que tratarán tres bloques de contenidos. Este primero aborda la legislación que regula la adopción internacional en Vietnam y los requisitos para adoptar en este país. El segundo tratará el procedimiento, la elaboración del expediente y su tramitación  y el tercero versará sobre el proceso, los tiempos y el viaje a Vietnam.

 LEGISLACIÓN Y REQUISITOS

¿Cuál es la legislación que regula la adopción internacional de familias españolas en Vietnam?

En Vietnam

·     Ley sobre matrimonio y familia (Ley nº 22/200 QH 10 de 9 de junio 2000)

·     Ley sobre nacionalidad vietnamita (Ley nº 07/1998/QH10 de 20 de Mayo 1998)

·     Decreto nº 68/2002/ND-CP sobre la Familia y Matrimonio. 2 de enero de 2003

·     Circular del Ministerio de Justicia nº 07/2002/tt-btp DE 16/12/2002

·     Convenio de Cooperación en materia de adopción entre el Reino de España y la República Socialista de Vietnam de 5 de diciembre 2007

·     Vietnam no ha firmado el Convenio de la Haya

En España

·     Instrumento de ratificación del Convenio relativo a la protección del niño y a la cooperación en materia de adopción internacional, hecho en la Haya el 29 de mayo de 1993

·     Ley 54/2007, de 28 de diciembre, de Adopción internacional

·     Real Decreto 521/2005, de 13 de mayo, por el que se crea el Consejo Consultivo de Adopción Internacional

·     Convenio de Cooperación en materia de adopción entre el Reino de España y la República Socialista de Vietnam de 5 de diciembre 2007

En Andalucía

·     Decreto 282/2002, de 12 de noviembre, de Acogimiento Familiar y Adopción

·     Decreto 454/1996, de 1 de octubre, sobre habilitación de instituciones colaboradoras de integración familiar y acreditación de entidades colaboradoras de adopción internacional

·     Orden de 13 de diciembre de 2007, por la que se crea y regula el Registro de Reclamaciones de Entidades colaboradoras de Adopción Internacional en Andalucía.

 

¿Qué personas pueden adoptar en Vietnam?

 

Aquellos matrimonios (se da prioridad a matrimonios sin descendencia) y personas solteras (la legislación vietnamita prohíbe adoptar a homosexuales), mayores de 25 años (con una diferencia mínima de más de 20 con la o el menor a adoptar), que estén en posesión del Certificado de Idoneidad, emitido por los Servicios de Protección de Menores de la Comunidad Autónoma correspondiente. 

 

¿Qué menores son adoptables en Vietnam?

·     Menores de quince años, o mayores de quince con discapacidad, que residan en instituciones infantiles legalmente establecidas. Si tienen más de nueve años deben dar su consentimiento para la adopción.

·     Niños y niñas abandonados/as, huérfanos/as, con discapacidad, enfermedades crónicas, enfermedades infectocontagiosas (VIH) y víctimas de la bomba química que se encuentren en instituciones infantiles legalmente establecidas y declarados susceptibles de adopción por los organismos competentes en Vietnam: el Departamento de Asuntos Sociales, el Departamento de Justicia de la Provincia y el DAI (Department of Adoption Intercountry)

·     El DAI no declara adoptable en el contexto internacional a un niño o una niña sin asegurar previamente el reencuentro con la familia biológica y, en un segundo momento, la búsqueda de una familia adoptiva vietnamita

·     La mayoría de los menores en adopción que residen en instituciones vietnamitas tienen una edad inferior a dos años y existe un porcentaje equilibrado entre niños y niñas.

 

¿Qué efectos tiene la adopción en Vietnam?

 

La decisión del Presidente del Comité Popular Provincial tiene carácter administrativo y la Resolución DGRN de 6 de mayo de 1999 le da carácter de Adopción Plena  

 

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No sé qué hizo que me enamorase de Vietnam, […] el que todo sea tan intenso, los colores, el sabor, incluso la lluvia […]. Dicen que busques lo que busques puedes encontrarlo aquí. Dicen que cuando vienes a Vietnam entiendes muchas cosas en pocos minutos, pero el resto… tienes que vivirlo. El olor es lo primero que llama tu atención, te lo promete todo… a cambio de tu alma.

(El americano impasible)

 

Sé que es lo que hace que me esté enamorando de Vietnam. Imagino que, de alguna forma, y, aunque sólo de manera unidireccional y por ello más sencillo, es parte de un proceso de apego. Ese apego del que tanto te hablan en los cursos de formación y que se forja en el día a día. Con el conocimiento, con el trato, el contacto, el roce, con la confianza, con las confidencias. Ese apego que ves que no es tan fácil de conseguir, o, al menos, tan rápido, y que no funciona ni mucho menos como los flechazos. Ojalá fuese así. Pero no lo es. Ese apego que hay que aprender a desarrollar y para el que tendremos que darnos tiempo y paciencia mi pequeño dragón y yo. Y también el resto.

 

Pensándolo bien, todo funciona de la misma manera. No se nace queriendo a determinadas personas. Se aprende a quererlas. Y lo que es aún más complicado, el más difícil todavía, se enseña, o se intenta enseñar, a que te quieran. No sé si creo en el destino, depende quizá del día o quizá del ánimo. Creo en un hilo rojo, no tengo la menor duda, pero también, y más, en un proceso, una trayectoria, un camino, y un trabajo. Un conocer, y conocer, y conocer, y… empezar a querer… y un seguir conociendo.

 

Y es conociéndolo como -yo, que siempre he mirado al sur, que siempre he coqueteado con África-,  me estoy enamorando de Vietnam

 

Este es Vietnam, situado en el sudeste asiático, el país más oriental de la Península Indochina. Tan lejano que encuentras la Cochinchina, tan mágico que ves dragones volar.

 

 

La República Socialista de Vietnam se denomina oficialmente “Công Hòa Xa Hôi Chu’Nghiã Viêt Nam”.  Tiene forma de S, de serpiente, de caña de bambú con la que los campesinos transportan arroz,  una extensión de 331.690km² y más de 87 millones de habitantes. Limita al norte con China, al sur y al este con el mar de China y al oeste con Laos y con Camboya. Se divide en tres regiones, norte, centro y sur, que se corresponden con sus Regiones Administrativas de Tonkin, Annam y la Cochinchina y sus ciudades más importantes son su capital, Hanoi, y Ho Chi Min, la antigua Saigón

 

El idioma oficial es el vietnamita o anamita, si bien, y como una de las muchas herencias de su historia colonialista, también se habla el francés, el inglés, el ruso y el chino. Su moneda es el Dông y es un país, que aunque aún se sitúa entre los más poblados de mundo y más pobres de Asia, empieza a despuntar. Que se coloca en el grupo denominado de los “próximos once” en relación a su potencial posibilidad de inversión y a su ritmo de crecimiento económico.

 

Un pequeño país que se define orgulloso y alegre… que seguiré conociendo… y espero que vosotros conmigo!

El 3 de marzo de 2008 ha pasado a ser, espero que junto a otras muchísimas más que estén por venir, una de las fechas más importantes y decisivas de mi vida. Fue el día en que entregué en la Delegación de Igualdad la solicitud de adopción. Fue el día en que, oficialmente, comenzó el viaje de la libélula. Un viaje vital con un claro fin y, por aquel entonces, un dudoso destino. Ha pasado mucho tiempo y han pasado muchas cosas desde ese momento. Pero, sin duda, lo más importante es que he conseguido el pasaporte para empezar a cruzar fronteras y he sido capaz, no sin muchas dificultades, de vislumbrar hacia donde me debe dirigir la brújula.

Ya lo tengo claro, es en Vietnam donde mi hijo o mi hija me espera, desde donde tira fuerte del hilo que nos une, es la tierra que lo/a ha visto o lo/a verá nacer. Vietnam, testigo del abandono y del encuentro, testigo de su futuro, de nuestro futuro.

Hace tiempo comencé un diario, me resultaba imposible expresar con palabras algunos de los sentimientos, miedos, dudas, y emociones que me embargaban de manera continua. Pero de la misma manera, era imposible imaginar que todo lo que estaba experimentando cuando pensaba a veces en él, a veces en ella, en ocasiones con la piel de chocolate y en ocasiones con ojos de luna, se quedara en un vago recuerdo o en algún episodio anecdótico y que, al pasar el tiempo, no fuese capaz de trasmitírselo tal y como lo estaba sintiendo. Así que en mayo comencé lo que será parte de su “libro de vida”.

Ahora, aunque no en ese grado de intimismo, me surge la necesidad de escribir un cuaderno de viaje, y bien aconsejada, lo hago a través de estas páginas. Necesito conocer, empaparme de la que empieza a ser mi segunda patria, y necesito y quiero compartirla.

Espero que este pequeño cuaderno de bitácora ayude a conocer un poco más esa tierra donde los dragones vuelan, y me de la oportunidad de compartir con vosotros, algunos de esos anhelos, experiencias y sentimientos que difícilmente podría o sabría hacer de otra manera. Porque yo, como el viajero Baldassare, mientras otros escriben como hablan, escribo como callo.

Gracias, de todo corazón, por acompañarme en este viaje.