PROCEDIMIENTO Y TRAMITACIÓN

 

¿Cómo se elabora el expediente para adoptar en Vietnam?

 

Una vez elegido Vietnam en el Certificado de Idoneidad, éste, junto al informe psicosocial, es enviado desde la entidad pública a la ECAI (Entidad Colaboradora de Adopción Internacional) seleccionada. En Andalucía están acreditadas para tramitar en Vietnam las siguientes ECAIs: ACI, ADECOP y CREIXER JUNTS.

 

El resto de documentación, que debe presentarse en original por duplicado (en el caso de los matrimonios también por duplicado para cada uno de los cónyuges), será recopilada por la familia. La validez de la documentación solicitada es de un año desde la fecha de expedición hasta la fecha de registro del expediente en el DAI, con excepción del certificado médico y el certificado de antecedentes penales, que tienen una validez de seis y tres meses respectivamente.

 

Los documentos que conforman el expediente son:

  • Certificado de Idoneidad
  • Informe Psicosocial
  • Certificado internacional (o plurilingüe) de nacimiento
  • Certificado internacional (o plurilingüe) de matrimonio o Fe de Vida y Estado, en el caso de las personas solteras.
  • Certificado médico oficial
  • Certificado de antecedentes penales
  • Certificado laboral y de Ingresos económicos
  • Cuatro fotocopias del pasaporte en vigor compulsadas ante Notario
  • Tres fotografías, tamaño carnet y reportaje fotográfico del entorno familiar y social y de la vivienda habitual
  • Solicitud de adopción (según modelo oficial).
  • Compromiso de seguimiento (según modelo oficial)

 

¿Cómo se tramita la adopción en Vietnam?

 

La documentación, legalizada y traducida al vietnamita, es presentada por la ECAI en el DAI, que revisará el expediente y en caso de estar correcto, enviará al Departamento de Justicia Provincial una comunicación para que éste solicite a los diferentes orfanatos la asignación de un menor en función del perfil y la idoneidad de la familia.

 

 

El orfanato seleccionará al menor adoptable, adjuntando su documentación correspondiente, y hará la propuesta a los Servicios de Justicia Provinciales que, una vez verificado el expediente del menor remiten al DAI un informe.

 

Los documentos incluidos en el expediente del menor son:

  • Certificado de nacimiento
  • Según sea el caso:
    • Certificado de abandono
    • Certificado de defunción de los padres
    • Certificado de renuncia
    • Sentencia judicial
  • Decisión de institucionalización
  • Acta de entrega a la institución
  • Certificado del director de la institución
  • Certificado médico
  • 2 fotografías en color
  • Conformidad con la adopción (en el caso de menores a partir de 9 años).

El DAI comprueba el informe de adoptabilidad y si lo considera válido envía, a través de la ECAI, la preasignación del menor. Esta preasignación, una vez conforme la Dirección General de Infancia y Familias (en el caso de Andalucía), se informa a la familia para su aceptación, que, una vez realizada, deberá ser comunicada al DAI en el plazo de 30 días.

 

A su vez, el DAI enviará esta comunicación al Departamento de Justicia Provincial que hará lo mismo con el orfanato, al que enviará instrucciones y el expediente completo de la familia. En el plazo de entre 30 y 60 días, el Departamento de Justicia, notificará la  obligación de la familiar de viajar a Vietnam para finalizar el trámite de adopción y recoger al menor.

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Espero que esta información ayude a responder algunas de las preguntas más frecuentes sobre la Adopción Internacional en Vietnam. Al ser mucha la documentación recabada y de muy diversas fuentes (Embajada de Vietnam en España, Junta de Andalucía, grupo Msn Adopvietnam y revista nº30 Niños de Hoy) he preferido ir sistematizándola y agruparla en tres apartados (Post) que tratarán tres bloques de contenidos. Este primero aborda la legislación que regula la adopción internacional en Vietnam y los requisitos para adoptar en este país. El segundo tratará el procedimiento, la elaboración del expediente y su tramitación  y el tercero versará sobre el proceso, los tiempos y el viaje a Vietnam.

 LEGISLACIÓN Y REQUISITOS

¿Cuál es la legislación que regula la adopción internacional de familias españolas en Vietnam?

En Vietnam

·     Ley sobre matrimonio y familia (Ley nº 22/200 QH 10 de 9 de junio 2000)

·     Ley sobre nacionalidad vietnamita (Ley nº 07/1998/QH10 de 20 de Mayo 1998)

·     Decreto nº 68/2002/ND-CP sobre la Familia y Matrimonio. 2 de enero de 2003

·     Circular del Ministerio de Justicia nº 07/2002/tt-btp DE 16/12/2002

·     Convenio de Cooperación en materia de adopción entre el Reino de España y la República Socialista de Vietnam de 5 de diciembre 2007

·     Vietnam no ha firmado el Convenio de la Haya

En España

·     Instrumento de ratificación del Convenio relativo a la protección del niño y a la cooperación en materia de adopción internacional, hecho en la Haya el 29 de mayo de 1993

·     Ley 54/2007, de 28 de diciembre, de Adopción internacional

·     Real Decreto 521/2005, de 13 de mayo, por el que se crea el Consejo Consultivo de Adopción Internacional

·     Convenio de Cooperación en materia de adopción entre el Reino de España y la República Socialista de Vietnam de 5 de diciembre 2007

En Andalucía

·     Decreto 282/2002, de 12 de noviembre, de Acogimiento Familiar y Adopción

·     Decreto 454/1996, de 1 de octubre, sobre habilitación de instituciones colaboradoras de integración familiar y acreditación de entidades colaboradoras de adopción internacional

·     Orden de 13 de diciembre de 2007, por la que se crea y regula el Registro de Reclamaciones de Entidades colaboradoras de Adopción Internacional en Andalucía.

 

¿Qué personas pueden adoptar en Vietnam?

 

Aquellos matrimonios (se da prioridad a matrimonios sin descendencia) y personas solteras (la legislación vietnamita prohíbe adoptar a homosexuales), mayores de 25 años (con una diferencia mínima de más de 20 con la o el menor a adoptar), que estén en posesión del Certificado de Idoneidad, emitido por los Servicios de Protección de Menores de la Comunidad Autónoma correspondiente. 

 

¿Qué menores son adoptables en Vietnam?

·     Menores de quince años, o mayores de quince con discapacidad, que residan en instituciones infantiles legalmente establecidas. Si tienen más de nueve años deben dar su consentimiento para la adopción.

·     Niños y niñas abandonados/as, huérfanos/as, con discapacidad, enfermedades crónicas, enfermedades infectocontagiosas (VIH) y víctimas de la bomba química que se encuentren en instituciones infantiles legalmente establecidas y declarados susceptibles de adopción por los organismos competentes en Vietnam: el Departamento de Asuntos Sociales, el Departamento de Justicia de la Provincia y el DAI (Department of Adoption Intercountry)

·     El DAI no declara adoptable en el contexto internacional a un niño o una niña sin asegurar previamente el reencuentro con la familia biológica y, en un segundo momento, la búsqueda de una familia adoptiva vietnamita

·     La mayoría de los menores en adopción que residen en instituciones vietnamitas tienen una edad inferior a dos años y existe un porcentaje equilibrado entre niños y niñas.

 

¿Qué efectos tiene la adopción en Vietnam?

 

La decisión del Presidente del Comité Popular Provincial tiene carácter administrativo y la Resolución DGRN de 6 de mayo de 1999 le da carácter de Adopción Plena  

 

Esta mañana me han enviado por correo electrónico una lista con “Las veinte cosas que un hijo adoptado querría que sus padres supieran”. El listado está extraído del libro, de igual título, “Twenty Things Adopted Kids Wish Their Adoptive Parents Knew”, de Sherrie Eldridge (1999).

 

En él, la autora, adulta adoptada, dedica un capítulo completo a cada una de ellas.

 

 

Estas 20 cosas son:

 

 1.  Sufrí una profunda pérdida antes de ser adoptado/a. Tú no eres responsable.

2.  Necesito que me enseñen que tengo necesidades especiales derivadas de las pérdidas que conllevó mi adopción, y que no tengo por qué avergonzarme de ellas.

3.  Si no experimento el duelo por esta pérdida, mi capacidad para recibir amor de otros se verá dañada.

4.  Mi dolor, mi tristeza no resuelta, puede manifestarse en forma de ira o enfado hacia ti. 

5.  Necesito que me ayudes a vivir y superar mi duelo. Que me enseñes cómo conectar con mis sentimientos acerca de mi adopción, y que éstos son válidos

6.  El hecho de que no hable de mi familia biológica no implica que no piense en ella.

7.  Quiero que seas tú quien tome la iniciativa y me hables de mi familia biológica.

8.  Necesito saber la verdad acerca de mi concepción, nacimiento e historia familiar, sin importar lo doloroso que puedan llegar a ser los detalles.

9.  Tengo miedo de haber sido “entregado/a” por haber hecho algo malo o haberme portado mal. Necesito que me ayudes a liberarme de ese sentimiento enfermizo de culpa.

10. Tengo miedo de que me abandones.  

11. Puedo parecer más entero/a de lo que me siento. Necesito que me ayudes a descubrir partes de mí mismo/a que mantengo ocultas para poder integrar todos los elementos que conforman mi identidad.

12. Necesito experimentar un sentimiento de poder personal

13. Por favor, no digas que me parezco físicamente a tí o actúo igual que tú. Necesito que reconozcas y celebres nuestras diferencias.

14. Déjame ser quien soy, pero no me separes nunca de ti.

15. Por favor, respeta mi privacidad en lo respecta a mi adopción. No hables de ello con otras personas sin mi consentimiento.

16. Aunque no lo parezca, los cumpleaños pueden ser una fecha muy difícil para mí.

17. El no conocer mi historial médico completo ni mis antecedentes biológicos puede generarme a veces mucha inquietud.

18. Tengo miedo a ser una persona demasiado complicada para ti.

19. Cuando manifiesto mis miedos actuando de una forma que no es correcta, por favor, quédate a mi lado y actúa con sabiduría.

20. Incluso si decido buscar a mi familia biológica, siempre querré que seáis mis padres.

Después de leer esta lista, y de que un escalofrío recorriera mi cuerpo, tan solo he podido ir a su “libro de vida” a contarle dos cosas que me gustaría que supiese de mí.

No sé qué hizo que me enamorase de Vietnam, […] el que todo sea tan intenso, los colores, el sabor, incluso la lluvia […]. Dicen que busques lo que busques puedes encontrarlo aquí. Dicen que cuando vienes a Vietnam entiendes muchas cosas en pocos minutos, pero el resto… tienes que vivirlo. El olor es lo primero que llama tu atención, te lo promete todo… a cambio de tu alma.

(El americano impasible)

 

Sé que es lo que hace que me esté enamorando de Vietnam. Imagino que, de alguna forma, y, aunque sólo de manera unidireccional y por ello más sencillo, es parte de un proceso de apego. Ese apego del que tanto te hablan en los cursos de formación y que se forja en el día a día. Con el conocimiento, con el trato, el contacto, el roce, con la confianza, con las confidencias. Ese apego que ves que no es tan fácil de conseguir, o, al menos, tan rápido, y que no funciona ni mucho menos como los flechazos. Ojalá fuese así. Pero no lo es. Ese apego que hay que aprender a desarrollar y para el que tendremos que darnos tiempo y paciencia mi pequeño dragón y yo. Y también el resto.

 

Pensándolo bien, todo funciona de la misma manera. No se nace queriendo a determinadas personas. Se aprende a quererlas. Y lo que es aún más complicado, el más difícil todavía, se enseña, o se intenta enseñar, a que te quieran. No sé si creo en el destino, depende quizá del día o quizá del ánimo. Creo en un hilo rojo, no tengo la menor duda, pero también, y más, en un proceso, una trayectoria, un camino, y un trabajo. Un conocer, y conocer, y conocer, y… empezar a querer… y un seguir conociendo.

 

Y es conociéndolo como -yo, que siempre he mirado al sur, que siempre he coqueteado con África-,  me estoy enamorando de Vietnam

 

Este es Vietnam, situado en el sudeste asiático, el país más oriental de la Península Indochina. Tan lejano que encuentras la Cochinchina, tan mágico que ves dragones volar.

 

 

La República Socialista de Vietnam se denomina oficialmente “Công Hòa Xa Hôi Chu’Nghiã Viêt Nam”.  Tiene forma de S, de serpiente, de caña de bambú con la que los campesinos transportan arroz,  una extensión de 331.690km² y más de 87 millones de habitantes. Limita al norte con China, al sur y al este con el mar de China y al oeste con Laos y con Camboya. Se divide en tres regiones, norte, centro y sur, que se corresponden con sus Regiones Administrativas de Tonkin, Annam y la Cochinchina y sus ciudades más importantes son su capital, Hanoi, y Ho Chi Min, la antigua Saigón

 

El idioma oficial es el vietnamita o anamita, si bien, y como una de las muchas herencias de su historia colonialista, también se habla el francés, el inglés, el ruso y el chino. Su moneda es el Dông y es un país, que aunque aún se sitúa entre los más poblados de mundo y más pobres de Asia, empieza a despuntar. Que se coloca en el grupo denominado de los “próximos once” en relación a su potencial posibilidad de inversión y a su ritmo de crecimiento económico.

 

Un pequeño país que se define orgulloso y alegre… que seguiré conociendo… y espero que vosotros conmigo!

“Un hilo rojo, invisible, conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo, del lugar, a pesar de las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca podrá romperse”.

 

El Hilo Rojo es una leyenda milenaria de origen oriental que el poeta Gabriel Celaya convirtió en imagen literaria y David Ojeda en obra de teatro. Relata cómo existen, en cada uno de nosotros, unos lazos afectivos que nos hacen encontrarnos a lo largo de nuestras vidas con aquellos que comparten el mismo destino de nuestras hebras. Es un hilo atemporal que compartimos con todos aquellos con los que estamos destinados a encontrarnos, independientemente del momento del encuentro, y con los que se permanece unido para siempre.

 

La historia más antigua cuenta que es un anciano, el “Abuelo de la luna”, el que ata en la muñeca de cada uno, nada más nacer, un hilo rojo con multitud de terminaciones. Y cada noche, desde la luna que es su hogar, sale, vigilante, buscando a aquellas personas que están destinadas a permanecer juntas, y, cuando las encuentra, une sus muñecas con el hilo rojo.

 

Es una leyenda que, en definitiva, y como expresa la obra teatral, cuenta un  “espérame que ya llego”, un “date prisa que me haces falta”, un “cuánto tiempo he esperado que vinieras a por mí” y  un  “¡aún no te conozco y ya te quiero!”

Gracias por vuestros comentarios, por todos, y en todos los lugares (blogs, grupos, foros, etc.) donde los habéis hecho. Me resulta complicado contestar a las palabras que estáis dejando. El significado y la procedencia de esos retales… ¿Que decir?. ¡Me tenéis emocionada!.

Ya comenté que no quería llegar a pasarme de un cierto grado de intimismo, entre otras cosas, y a muchos/as de vosotros/as ya os lo he comentado en alguna ocasión, porque me da mucho pudor. El anonimato es un buen aliado. Pero el alias de “El vuelo de la Libélula” no deja de ser un seudoanonimato. Cierto es que tan sólo una reducida parte de “mi mundo” participa del mundo de los blogs. Pero también es cierto que esa parte, por no decir la mayoría, de los que lo hacéis, me conocéis. Bien personalmente o bien por mi participación en foros y grupos con mi identidad –no la real, porque esta también lo es-, pero sí, oficial.

Ese pudor, la vergüenza que da el sentirse desnudo/a, que quería evitar intentando no entrar en cuestiones excesivamente íntimas, veo, sobre todo a raíz de vuestros comentarios, que va a ser imposible apartarlo. Entre otras cosas porque ¿qué hay más íntimo que “la aventura de convertirse en familia”, que es, al fin y al cabo, lo que me ha llevado a escribir estas páginas?. De modo que, aunque ruborizada, continuaré quitándome ropa.

Gracias por considerarme una persona valiente y solidaria. Creo serlo, pero desde luego no por adoptar. En realidad en más de una ocasión me he llegado a sentir egoísta. Porque, ante todo, estoy cumpliendo el deseo de ser madre. El ser madre y  el ser madre adoptiva es algo que siempre he tenido claro. No sabía ni en qué momento ni en qué circunstancias de mi vida, si sería estando casada, o incluso cuando ya tuviera algún hijo biológico, o soltera, como es el caso, pero nunca he tenido dudas respecto a la adopción.

Por otro lado, son muchos/as los/as niños/as que, como yo, necesitan y desean formar una familia. Pero, a diferencia de mí, ellos y ellas tienen el derecho a tener una familia, a vivir en un ambiente de protección, a sentirse queridos. La de Beatriz San Román es una de las mejores definiciones que he leído de adopción, “un puente que une una necesidad y un deseo: la necesidad que un niño tiene de encontrar una familia y el deseo que tiene el adoptante de ser padre”

No es valentía.

Nuevamente bien aconsejada y nuevamente con una ayuda de excepción, he vuelto a hacer traslado. Como eso de estar todas las vacaciones cargando cajas y montando muebles parece que me ha sabido a poco, vuelvo a cambiar de ubicación. Virtual, se entiende. Aunque conociéndome un mínimo, un nuevo cambio físico no sería tan de extrañar. 

 

Con este blog, que, por lo que dicen (yo sigo de momento siendo una ignorante en lo que a prestaciones informáticas se refiere), es más versátil que el anterior, los comentarios que queráis hacer se pueden incorporar con mayor facilidad. Pero lo que sin duda me ha terminado de convencer para hacer la mudanza es que este nuevo espacio me permite contar con el asesoramiento de verdaderos expertos que lo trabajan, y cómo, día a día. En concreto cuento con el saber, y el saber dedicar tiempo y paciencia, de una amiga. Una compañera de viaje de la que sabes que no sólo acompaña en el camino sino que es de esas con las que cruzas la mirada y la sonrisa cuando llega o sale el tren porque simplemente, siempre, está. Como es, precisamente, la que me ha aconsejado eliminar los nombres propios, no la mencionaré. Tampoco hace falta hacerlo.

El diseño del anterior, del que debo decir que me he sentido orgullosa, aparece casi al milímetro. Tan sólo un detalle que me gustaba (aún) no sabemos cómo se podría incorporar. La canción.

 

Pensándolo bien, a la larga es mejor porque podría pecar de pesada y perder la fuerza que hizo que me sobrecogiera cuando la escuché y la eligiera para la página. Elegida por ser una canción que hace que te invada la sensación de soledad no deseada, de estar totalmente perdido/a en medio de la gente… y de poder cambiar esa sensación, de poder cambiar este mundo loco, de poder ampliar tu mundo.

  Y hoy dedicada a mi maestra bloguera